Archivos de abril, 2008

12
Abr

HOSPITAL VIEJO

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

casas_viejas_21.jpgque sepa tejer, que sepa bordar, que sepa hacer las medias para un capitán”

Bajo el sol inclemente del mediodía, niñas y niños del kinder, vestidos como mariposas, danzan, se entrelazan y corren a abrazarse en parejas cada vez que el coro dice “con esta señorita me caso yo”. El ARROZ CON LECHE es coreado por un centenar de niños de cursos mayores que parece haber cobrado nuevos aires después de cantar el himno nacional, el himno de la escuela y escuchar los discursos referidos a dos ancianos auxiliares que dejan la escuela tras medio siglo de escobas, escobillones, palas, vidrios rotos, campanadas y timbrazos. Gotas de sudor corren por la frente de las educadoras de párvulos que llevan la voz cantante de la ronda y marcan con un pandero el ritmo para que las mariposas no se pierdan. El sol no da tregua en el desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo. Los alumnos parecen acostumbrados a estos actos a la intemperie ; sus profesores , cada vez más informados sobre el calentamiento global, se protegen con modernos lentes de sol. También está con lentes de sol la “chavita”, una de las homenajeadas, en cuyo rostro curtido por el seco clima brilla una franca sonrisa agradecida. “Me voy-,me dirá más tarde, – pero igual voy a seguir viniendo a venderle productos AVON a las profesoras”.

Ahora las enormes mariposas saludan al público. Detrás del grupo de alumnos de octavo, con las manos ocupadas en sostener las prendas de vestir de sus pequeños hijos, algunas madres aplauden con los ojos . Yo también aplaudo, pero ya no estoy en el soleado patio de la escuela Manuel Orella, sino en las húmedas salas de madera en que estaba el kinder al que mi madre me envió, acompañando a mi hermano mayor, para que no me quedara llorando en la casa cada vez que a él lo llevaban a la escuela.

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3
Abr

ME GUSTA SOÑAR

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

 colbri.jpg

Despierto temprano. No hay ruido en las habitaciones cercanas. Desde la carretera me llega el sonido  continuo de  neumáticos desplazándose hacia el interior del desierto. Aún no aclara del todo. Permanezco largo rato debajo de la ducha para quitarme una modorra que parece resaca. Cierro la puerta de la habitación y camino hacia el comedor para tomar desayuno. En el pasillo que conduce a los salones centrales del hotel hay algunos árboles  cuyas  flores acentúan sus colores en el  desértico  paisaje nortino. El contraste es mayor durante esta mañana nublada en la  que todo parece más opaco.  El árbol donde crecen los hibiscos es apenas de mi altura. Me detengo a mirar sus rosadas flores, abiertas generosamente frente a mis ojos. A la altura de mi nariz un colibrí aparece agitando su plumaje. Sube y baja, hurgueteando con su alargado pico el pistilo de las flores abiertas.   Su fascinante vuelo, de trazos cortos y vertiginosos giros  me cautiva. Detrás del árbol aparece otro colibrí, un poco más pequeño. Por cada instante que se sostienen en el aire,  hay un susurro levemente metálico, como un chasquido. El plumaje  verde-plomizo destaca sobre las flores rosadas. Los colibríes giran impensadamente y desaparecen de mi vista, como por encanto.  
Desayuno café con un poco de leche. Conecto el computador a Internet y busco las noticias del día. Poco a poco llegan otros pasajeros al comedor. Entre ellos, tres mujeres jóvenes que desde ayer están capacitando a un grupo de profesores en uno de los salones del hotel. Una de ellas , de voz ronca y marcado acento capitalino, habla fuerte.
 

-Les cuento que anoche tuve un sueño muy banal, pero muy banal. Incluso me da plancha contarlo, porque tiene que ver con compras y dinero. Qué lata, ¿ustedes creen que soy así?  ¿quién quiere interpretarme el sueño?

  Las mujeres que la acompañan hacen algunos comentarios que no escucho, pese a que están  en la mesa de al lado. De pronto se dan cuenta de mi presencia y se miran. Una de ellas me pregunta,  mientras revuelve su taza de té. 

-¿Usted qué cree?  –
-¿Cómo interpreta ese sueño?

-No sé interpretar los sueños, le digo,  -pero me gusta soñar. Leer Artículo Completo »