Pasará la muerte y me verá
sentado en la cuneta.
Le diré: “mira este desagüe;
es la misma mierda
de cuando era niño”.
Le diré:
“Ya no quiero treguas.
Que se cumpla lo que escrito está”
Pasará la muerte y me interrogará.
“¿ cuáles son
tus últimos deseos?”
Le recitaré, inútilmente estoico,
mientras se agita el desagüe
y el infierno arremete en oleadas :
“deseo oler las flores cuando nazcan
y adivinar los frutos que serán en el verano”.
