Archivos de marzo, 2008

24
Mar

CONEJILLO DE INDIAS

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

cuy_foto1.gifNo sabía lo que era un Cuye. Un día apareció en el patio del colegio un alumno con una caja de zapatos, seguido de una nube de niños y niñas más pequeñas que pedían a gritos uno de esos animalitos que llevaba en la caja.

-Son cuyes, me dijo, con su boca fruncida y una voz de de pajarito. Los estoy regalando porque su madre tuvo una parición fantástica y en mi casa ya no caben tantos. También les puede decir cuy. Son una especie de conejillo de indias.
Está bien, le dije, pero trata de regalarlos ahora mismo, no quiero que el alboroto se repita en el segundo recreo-.
Me miró con sus ojos de pájaro risueño y se fue hacia el patio de los alumnos grandes, seguido de la nube bulliciosa.
Durante el segundo recreo estuve revisando unos papeles en mi oficina. La ventana , abierta de par en par, daba a un pequeño parquecito que solía ser visitado por estudiantes de los cursos más chicos que al llegar la primavera se dedicaban a construir allí hogares de fantasía, pequeños campamentos o guaridas con elementos y desperdicios recogidos en los rincones del patio.
Apareció en la ventana una cabeza pequeña, cubierta de mechones delgados .

-Su hijo llevó un cuye , así que ahora podrá conocerlos bien. Comen verduras, pero no cualquier verdura. Cuidado con el perejil, pueden envenenarse- .

La voz aguda que me llegaba de la ventana, elevó su tono:
–Vuelvo en el recreo largo-.

Luego escuché la campana llamando a clases y el estampido de los pequeños que salían de sus guaridas , gritándome a través de la ventana : –Tío, cuídenos el campamento, porque los grandes pueden venir a destruirlo.

Entonces yo también me levanté y caminé por los pasillos hasta la sala de profesores con la esperanza de que al ver al Director los más perezosos apuraran su paso a las salas de clases.

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7
Mar

Bienvenido, Marzo

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

Hoy amaneció nublado. El patio estaba cubierto de hojas . “Parece que se adelantó el otoño”, me dijo Raquel, mientras colgaba unas toallas.  Miré hacia el cielo y sentí el cambio.  Efectivamente, he notado que está más oscuro cuando me levanto y que el agua de la ducha sale cada vez más fría. He notado, también, el aumento de ruido  en las calles del vecindario, por donde transitan los autos con estudiantes hacia los colegios cercanos. Casi todos los diarios, revistas y noticieros de la TV  se han referido al fenómeno de marzo, al término de las vacaciones y al encuentro, casi desencuentro,  con un nuevo año laboral.  Los sicólogos dan verdaderas recetas para que no suframos tanto, porque han descubierto que el tiempo de vacaciones no es suficiente para que nos desconectemos de las odiosas rutinas.

Recuerdo una ocasión en que, llevado por la marea de gente que abandonaba la ciudad cargada de elementos para disfrutar el verano, embarqué a mi familia  en un viaje a la carretera austral.  Fueron días de intenso trabajo, armando y desarmando carpas, cocinando, cuidando a los niños y discutiendo por cualquier pequeñez que  sirviera de pretexto a nuestro malhumor. Finalmente, cuando llegamos a casa, di gracias a Dios por traerme de nuevo a mis amadas rutinas y me prometi que en adelante las vacaciones serían descanso y no más trabajo ni conflictos

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