Amigos míos, cuando muera,
cuando el mar venga tras mis huesos
y llegue el parte a vuestras casas,
interrumpiendo vuestros sueños.
Entonces vestiréis de oscuro,
daréis el pésame a mi viuda,
recordaréis viejas historias
en que el muerto era buena gente.
Después, tranquilos y sin penas,
me llevaréis al cementerio,
peleando por tocar mi urna.
por acercarse un poco al muerto.

Habrá discursos, estoy cierto.
Se llorará la hipocresía,
luego, con lluvia, en pleno invierno,
me dejaréis por fin a solas.
Mi viuda guardará en secreto
las fotos de mi despedida,
también un vaso de champaña
para beberlo lentamente.

Amigos míos, cuando muera,
os legaré mis pertenencias:
un par de bolsillos vacíos
para que conservéis mi suerte

Amigos míos, cuando muera,
cuando el mar venga tras mis huesos,
heredaréis mi fantasía,
así podréis soñar mil sueños

(1982)