Warning: Use of undefined constant idepags_ordenacion - assumed 'idepags_ordenacion' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /homepages/20/d220665772/htdocs/franciscoruiz/wp-content/plugins/indice-de-paginas/indice-de-paginas.php on line 32

Warning: Use of undefined constant idepags_tipo - assumed 'idepags_tipo' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /homepages/20/d220665772/htdocs/franciscoruiz/wp-content/plugins/indice-de-paginas/indice-de-paginas.php on line 33
Francisco Ruiz Burdiles » 2009 » enero

Archivos de enero, 2009

26
Ene

LA ORQUESTA DE CURANILAHUE (II parte y final)

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

(Pulse el indicador para escuchar a la orquesta, en vivo, en el Teatro Municipal de Santiago, 2002) 

[audio:juv-2002.mp3]

“DECIAMOS  AYER…”

Ocurre más o menos así : el poeta Fray Luis de León regresa a la universidad después de varios años de encarcelamiento por acusaciones injustas de la Inquisición. Sus alumnos y muchos curiosos van a escucharlo porque piensan que aprovechará el espacio para criticar a sus adversarios y reclamar justicia, pero nada de eso sucede; no hay espacio para el odio, nada de estar recordando los malos momentos de la cárcel, nada de hablar de sus enemigos malos, nada de seguir con el corazón lleno de amargura , simplemente está dispuesto a seguir viviendo hacia delante . El profesor-poeta-religioso inicia su clase como hacen casi todos los profesores , diciendo más o menos así ;  ”como estábamos diciendo…”, o  “como decíamos en días pasados”  (Normalmente la traducen desde el latín como “decíamos ayer”). Recuerdo una de las preguntas que le hacía a mis alumnos  -para ayudarlos-  en las pruebas de literatura española : “Indique cuál es el significado de la Frase “dicebamus hesterna die” , de Fray Luis de León, y explique en qué contexto la formula”.  Si no lograban dar con el contexto ni con el sentido de la frase podían salvar la nota recitando algunas estrofas de este calibre :
“A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada”
Aunque no lo crean, casi todos respondían bien y , de yapa , me recitaban entera la oda a la VIDA RETIRADA. Después, como premio a tanta sensibilidad estética,  entrábamos a las odas de Neruda y cerrábamos esa unidad escribiendo nuestros propios poemas. Puedo entender que no me crean, porque esto pasaba en un sala de más de cuarenta alumnos en un liceo municipalizado de un pueblito pobre de la octava región , o sea en uno de esos lugares donde -según los especialistas – los alumnos pobres tienen una educación de tan mala calidad que están condenados a seguir siendo pobres  ( a propósito, en el Libro de Visitas hay un saludo de Albercio, un exalumno de esos años en el que hace referencia a Fray Luis ).  De modo que , sin traer al corazón , sin “re-cordar” los momentos ingratos de la historia que estoy contando , sigamos con lo que veníamos diciendo “ayer” : en las salas del CADEP, improvisado conservatorio de música de Curanilahue, los niños y niñas sacaban los primeros sonidos de sus instrumentos coreanos , sonidos que parecían maullidos y que contraían los músculos faciales de quienes los escuchaban en una especie de rictus ácido que poco a poco se deshacía y dulcificaba hasta transformarse en una semisonrisa adivinatoria : “estamos haciendo algo distinto que puede tener un impacto insospechado”.
Las salas del CADEP –centro comunitario parroquial donde iniciamos el proyecto-  se hicieron chicas y nos fuimos al liceo, pero no fue fácil la llegada ¿qué tenía que ver la orquesta con el liceo? Los niños eran de las escuelas, ¿no debían estar ensayando en una escuela, entonces? Pero la coordinación, la “gestión” del proyecto se hacía desde el liceo. La municipalidad dejó en manos del departamento de educación la “administración” del proyecto. Afortunadamente el jefe de educación no tuvo reparo en dejar que Américo y yo administráramos, pues éramos los autores de la idea, los que sabíamos adónde queríamos llegar y los que teníamos las motivaciones y energías para sumar fuerzas detrás de la orquesta. Un par de años después parecía estar arrepentido. El paisaje del pueblo empezó a cambiar. Niñas y niños iban a sus ensayos y volvían a sus casas con los instrumentos colgando de sus hombros o a manera de mochila. Los cellos eran más grandes, así que muy pronto esos ingeniosos que se pasan tardes enteras parados en la plaza denominaron “ninjas” , en honor a una serie de monos animados, a los pequeños aprendices que llevaban en sus espaldas estos enormes instrumentos . Claro que antes de llevar visiblemente colgados estos instrumentos, los niños los ocultaban. El instinto les decía que había que irse con cuidado. Curanilahue podrá ser un pueblo sensible a las artes, pero es muy machista, y las familias intuían que a sus hijitos varones los habitués de la plaza podrían molestarlos por andar con esos violines que parecían más propios de niñitas. Recuerdo haber presenciado una escena sobre este tema, aunque no con los músicos. Cerradas las minas, sólo quedaron algunos pirquenes extrayendo carbón en artesanales carros y en pequeñas cantidades, pues el alicaído mercado apenas pagaba los costos de la producción. Yo había llevado a unas personas a conocer uno de esos pirquenes, cerca de Plegarias. Un grupo de muchachos pirquineros de entre 15 y 18 años llegó a la superficie empujando uno de esos carros. Era temprano y por un camino aledaño pasó un camión con una veintena de jóvenes de similar edad . Los llevaban para arreglar un camino interior en uno de esos proyectos de “reconversión laboral” que se crearon para combatir la cesantía que produjo el cierre de las minas. A la pasada, los grupos alcanzaron a mirarse y medirse. A medida que el camión se alejaba del pirquén, los muchachos ,que parecían viejos con los rostros ennegrecidos por el carboncillo, les gritaron  : “vayan a hacer trabajo de hombres, maricones”. Las carcajadas de los orgullosos pirquineros se fueron detrás del camión. Los improvisados arregladores de caminos ni siquiera contestaron , en el fondo de sus corazones sentían que ese nuevo trabajo no les daba la dignidad que podía darles el trabajo en las minas. Pero esa es otra historia. Lo que importa es que fueron indulgentes con los pequeños músicos que tímidamente empezaron a ir a los ensayos y volver a sus casas con los instrumentos a la vista. Los instrumentos continuaban sonando en las casas, algunas tan pobres que las delgadas paredes no podían detener las voces altas de los violines ni las graves de los cellos ; así que las melodías se iban cerro arriba y cerro abajo, el viento las encaramaba a las techumbres de cinc o las arrastraba por las veredas donde el residuo de barro de las interminables lluvias esperaban secarse y convertirse en minúsculas partículas que el viento helado de septiembre habría de llevarse en medio de sus remolinos. “Cuando entra un instrumento a un hogar de Curanilahue, entra la cultura, entra la belleza. Y afecta a toda la familia…” , decía Américo Giusti a los primeros reporteros que llegaron a investigar el creciente rumor de aquel extraño fenómeno. Y entre todos explicábamos que esos niños provenían de las escuelas municipalizadas y eran hijos de esforzados pirquineros, trabajadores del bosque, auxiliares , administrativos del servicio público, profesores. Estas familias comenzaron aportando diez mil pesos mensuales para apoyar el proyecto en los costos de operación y completar los recursos para el pago de honorarios de los maestros; un alto costo dados sus bajos ingresos. Al tercer año ya no necesitaban hacer aportes. Américo había generado un equipo de profesores para la orquesta que viajaba regularmente de Concepción , él era el líder y ya se había dado cuenta de que no teníamos tiempo ni recursos para formar una orquesta sinfónica ; nos dijo que debíamos formar rápidamente una orquesta de cuerdas e impactar con ella a nivel nacional en un par de años para hacernos conocidos y conseguir los recursos que necesitábamos; posteriormente podríamos volver a la idea de una gran orquesta . La tarea era alcanzar rápidamente un “producto” si queríamos entrar en la lógica del “mercado”, lo cual era casi vomitivo para nosotros , que habíamos empezado a estrechar nuestra relación a torno a un casual descubrimiento : ambos amábamos la poesía de Jorge Teillier.

mina.jpg

Leer Artículo Completo »

11
Ene

ORQUESTA JUVENIL DE CURANILAHUE (“la verdadera historia” )

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

caonxa9bcaxdq90jcallvbiscao1pj94ca6mo3hxca0jl55bcayg2pcvca4y3ym3ca9rj5mjcai470u9cazqwh1icayemjw2caixh83lca8taiarcaoxecayca2tzh50ca7emeklcaenpvv5.jpg            Han pasado más de 10 años desde que la Orquesta Juvenil de Curanilahue se convirtió en un símbolo de innovación y emblema de movilidad social para el país.  En esos diez años se han escrito cientos de artículos y algunas  tesis de jóvenes profesionales dispuestos a explicar por qué ocurrió lo que ocurrió y por qué nuestro querido Curanilahue sigue batallando de pie a pesar de su evidente indefensión. “Posiblemente esto tiene que ver con la orquesta”, hipotetizan algunos, y se lanzan a escribir un nuevo artículo tratando de explicar lo inexplicable. En esos artículos hay algunas afirmaciones que  no se corresponden  con  la realidad . Y como el color de la realidad  es del color del vidrio con que se le mira, les invito a conocer esta historia desde mi experiencia y recuerdos.
 Algunas confesiones de entrada: yo no soy el creador de la orquesta, como se afirma en algunos artículos ; el gran formador y artífice de la primera orquesta   es Américo Giusti.  El formó una orquesta a partir de la nada y se animó allí donde otros  se hubieran desanimado.  Otra confesión : yo   fui quien le habló de este tema a Américo, avivando la chispa que ya venía ardiendo en sus sueños: crear orquestas de niños, con el agregado  especial que ahora se trataba de niños pobres.  Una   confesión más  : ni Américo ni yo tendríamos hoy el reconocimiento que tenemos por este proyecto si no fuera por los niños (hoy jóvenes) que se pusieron a disposición del proyecto con paciencia, perseverancia y fe ;  por las familias que creyeron en nuestras promesas , por las personas que coordinaron las acciones del proyecto, por las que hicieron el trabajo más humilde y nunca salieron en las fotos, por las autoridades que se jugaron porfiadamente por apoyar una quimera, allí donde las urgencias y la lógica indican otra cosa, por las personas que nos ayudaron a obtener los recursos financieros y por las que aportaron esos  recursos . También por los detractores y los pájaros de mal agüero, ellos perdieron , pero en el fragor de la batalla nos incentivaron a mejorar las estrategias y a estar más vigilantes. 
  
ORDENANDO LOS HECHOS

A comienzos de los 90, mi amigo, el cura claretiano  Pepe Valenzuela nos hizo una invitación para asistir a una exposición de pinturas en una sala de artes en Santiago. Exponían los alumnos de un liceo artístico de Antofagasta y su profesor, el pintor Waldo Valenzuela, padre de Pepe. A la exposición fui con Raquel y nuestra amiga Mayling, que ya estaba de vuelta en Santiago y se encargó de guiarnos a la sala. La exposición fue precedida de una muestra musical de alumnos de ese mismo liceo que tocaron  unas piezas barrocas . Al oírlos y mirarlos sentí que se me erizaba la piel; sentí la belleza de ese acto y de inmediato asocié esa imagen a  la de nuestros alumnos en Curanilahue. La vida era injusta, ellos jamás podrían acceder a este tipo de belleza; era tanta la pobreza, la lejanía.  Regresamos esa misma noche, y en el largo viaje no  pude dormir, entonces soñé que los alumnos del liceo de Curanilahue, con su uniforme  limpio y ordenado, tocaban música clásica.
 Un par de años después accedí a la Dirección del Liceo donde había sido profesor por casi 14 años y del que me había retirado para iniciar un trabajo como coordinador de un centro de capacitación y educación popular de la parroquia de Curanilahue, el CADEP.   Había sido  un paso difícil de dar, por lo incierto de aquella aventura,  pero el liceo me tenía desilusionado por el ambiente poco estimulante;  su directora  gobernaba con un estilo clasista y se parapetaba detrás de las autoridades de la época, negándose a cualquier innovación  .   Pero ahora yo regresaba al liceo convertido en su Director y dispuesto a cobrar venganza por los sinsabores de la pobreza local, por la fealdad del lugar, por la falta de oportunidades de nuestros niños y jóvenes. Fui recibido en el liceo como sigue siendo recibido aquel que sale de las mismas filas y del mismo lugar : con indiferencia y cierta desconfianza ( “pero si éste es de los nuestros, qué va a saber…”)  Nadie es profeta en su tierra y yo no lo fui, al menos al comienzo.
    Leer Artículo Completo »