Logramos Resultados de Calidad

Somos un equipo de profesionales con larga trayectoria en docencia, jefatura técnica y dirección de establecimientos educacionales, con estudios sobre calidad educacional. Formamos parte de la red nacional de Consultores en gestión escolar de Fundación Chile y hemos trabajado en proyectos del MINEDUC. Desarrollamos nuestro trabajo en terreno, junto a directivos y educadores de los establecimientos con el propósito de que obtengan resultados de calidad.

septiembre 10 2011

El Movimiento estudiantil y un nuevo verosímil

No  sabemos cómo va a  terminar este nuevo movimiento por la educación  pública . Temo que pueda  terminar como otros,  con   millones de dólares que aumentarán el presupuesto “histórico” y engrosarán la burocracia. Desde las demandas iniciales ,  concretas y cercanas de los estudiantes , hasta lo  que se está discutiendo hoy, existe un gran trecho, tan lleno de vericuetos que cualquiera podría perderse en ellos. Sin embargo lo que parece haber al final   del camino es un nuevo verosímil que se instala para comenzar a desmoronar un conjunto de slogans y verdades del modelo neoliberal que nos fue impuesto sin que pudiéramos decir ni “pío”  y que terminó de instalarse con nuestra propia complacencia  : la educación puede ser gratuita  . Y si la educación puede  –y debe-  ser gratuita, cuánto más la salud y otros  derechos ciudadanos básicos. Eso es lo que aparece al final y es, ciertamente, subversivo. Por eso mismo es que contagia, porque tiene aires revolucionarios.  ¡Qué gran  paradoja que haya sido el Ministro de Educación de este gobierno el que acuñó el término “revolución” para referirse  a los  cambios que pretendía hacer , partiendo por la multiplicación de liceos  emblemáticos, a fin de marcar la diferencia con los gobiernos anteriores en los que sólo hubo una “reforma”  educacional.

El asunto se ha complicado y no es fácil de resolver. Mientras algunos buscan que ciertas cosas se deshagan para construirlas con un nuevo diseño, otros buscan hacer que parezca que se deshacen para que continúen  como estaban. Hay puntos que son claves y sobre los cuales es casi imposible que las partes lleguen a acuerdos que les satisfagan.

De ser posible, por ahora, podríamos considerar un gran avance  contar con una educación superior, técnica y universitaria,  gratuita  para los más pobres y con aportes de acuerdo a sus ingresos económicos para los menos pobres y los ricos  . Con una educación , tanto de enseñanza media como superior sin fines de lucro y con un organismo que analice la situación de cada establecimiento en particular, cerrando aquellos que no debieran seguir  funcionando por sus malas prácticas pedagógicas. Respecto a la desmunicipalización, podría haber flexibilidad para permitir que aquellas municipalidades que lo han hecho bien y quieran continuar,  puedan hacerlo      , en tanto aquellas que lo han hecho mal o no quieran seguir adelante,  traspasen  la educación a organismos competentes, algunos de los cueles pueden ser privados, siempre que no tengan fines de lucro. No me imagino, por ahora, al MINEDUC a cargo de todos los establecimientos.

Pero el tema de fondo no es  ninguno de los anteriores. Aún si la  educación superior fuera gratis, las escuelas y liceos municipales  estuvieran a cargo del  MINEDUC y los establecimientos particulares subvencionados esuvieran impedidos de lucrar con la educación, ¿quién asegura que tendremos una educación de calidad?  Si no mejoramos la calidad, no tardaremos en reclamar, a coro, una educación alternativa a la “pública”, tal como miles de usuarios del Transantiago añoran las micros amarillas.  ¿Qué es calidad, en educación? Hace rato que debimos discutir este asunto y llegar a un consenso.   Todo lo que acordemos en aras de una mejor calidad no servirá de mucho si al sentarnos a dialogar cada cual  asocie este significante con un significado  diferente . Habría desde quiénes piensen  en   una educación que permita ganar más dinero al ingresar al mundo laboral  hasta otros  que pensarán en una sólida formación de  conceptos y valores , pasando por quienes  esperan obtener mejores resultados en SIMCE y PSU ,  esperan escuelas con mejor disciplina para aprender más ,  o esperan  mayor responsabilidad de los estudiantes ,o esperan más  compromiso de los padres, etc.   No habrá coherencia entre las necesidades y las medidas que se acuerden si no se ha discutido y acordado antes lo que entenderemos por calidad en educación. Personalmente lo único que tengo claro es que calidad no significa lo mismo en educación que  en la producción de bienes. No basta con que el consumidor esté satisfecho con el “producto”. Precisamente  en educación la calidad se refiere más a los procesos que a los resultados o productos.  El tema de fondo es la calidad, y cuando conversemos sobre ella tendremos que ver, necesariamente, qué se está enseñando en las salas de clases .¿ Es ese conjunto de saberes  del curriculum nacional el que , en realidad, requieren los niños y jóvenes para su formación, hoy en día? Y, lo más importante y previo, ¿ qué tipo de persona queremos formar ? ¿Para qué? Porque si el Estado  -que somos todos los chilenos-  ha de financiar y orientar la educación que reciben los ciudadanos, debemos tener un poco más de claridad respecto del contenido de esa educación. 

Un tema complejo, sin duda, pero apasionante, por algo es el gran tema que han tenido que vivir los últimos dos gobiernos sin siquiera advertir la fuerza con que les  reventaría, obligándolos a reescribir sus agendas.

noviembre 07 2010

DE VUELTA A LOS LIDERAZGOS DIRECTIVOS

 

Como en casi todos los ámbitos de la vida y del conocimiento, vamos y venimos.  Lo que hoy es nuevo, mañana será olvidado y pasado mañana nos será propuesto como nuevo. Queda poco por descubrir. A nuestro primer hijo debíamos darle ciertos alimentos, ciertas cremas, ciertos estímulos para un buen desarrollo, según aquel médico. A nuestra hija, un par de años después, según aquella doctora , debíamos darle otros alimentos, otras cremas, otros estímulos , descubiertos recientemente.. Diez años después, con nuestro hijo menor,  volvimos a lo que habíamos conocido con el primero , y que  un nuevo médico, la industria y las nuevas disciplinas proponían como lo último… Por eso no me extraña que en la educación estemos volviendo la mirada  hacia la oficina del Director, después de haberla paseado  por la sala de clase y concluir , con resignación, que hay  que cerrar la puerta hasta nuevo aviso ; o sea, hasta que tengamos una nueva camada de profesores, mejor preparados, mejor dispuestos y con mejores sueldos.   Pero , como diría Don Juan Tenorio,  cuán largo me lo fiáis”.  Mientras tanto, y para no seguir igual, viene  de vuelta el asunto de los liderazgos directivos.

 

 Hace poco más de una década se hablaba de la gestión directiva como un punto clave para  mejorar los resultados de los estudiantes. Algunos estudios hablaban de aumentar hasta en un 10%  los resultados gracias a una buena gestión directiva. .  Fue la época de los liderazgos, de diferentes tipos, hasta llegar al “distributivo” ; con aquellos  talleres para entrenar a equipos, tanto en forma teórica como a través de experiencias de campo, con arneses, piolas,  estrategias de sobrevivencia, etc.  Pero  entonces la “literatura” y la “investigación reciente” , vino a decirnos que la sala de clases era la verdadera “caja negra” de la educación, que el tema del liderazgo no era tan importante como se creía.  Aumentó la presión en el área pedagógica; los profesores fueron bombardeados con materiales y nuevas estrategias mientras  los evaluaban  masivamente y se instalaba la idea de que carecían de competencias;  los jefes y miembros de los equipos técnicos también fueron sacudidos y a los directores se les exigió  “foco pedagógico”, sin explicarles  bien qué significaba eso.  Ahora, nuevamente,  se escucha hablar, con fuerza,   del liderazgo directivo y  de su importancia para que la sala de clases sea una experiencia de aprendizajes de calidad.  El Ministerio de Educación anunció importantes cifras económicas para destinar a la capacitación de directivos y docentes que quieran prepararse para ejercer cargos directivos.  Se habla de una capacitación ligada a la obtención de un grado académico, el que sólo otorgan las universidades. De ser así, volvemos a lo mismo, a más teorías que no mejoran liderazgos y al despilfarro , como si no hubiésemos aprendido que la  forma más efectiva para mejorar la práctica docente  y  la  directiva es a través de la asistencia técnica , esa que se realiza en terreno, a mediano y largo plazo, mediante pares que alcanzaron experticia  en el ejercicio de esas mismas funciones y que pueden  hacer un acompañamiento que saque  lo mejor de cada una de las personas asistidas     en vez de llenarles la cabeza con  literatura o investigaciones recientes   (“un día la teoría se fue a bañar, pero se ahogó por falta de práctica”, solía repetirnos en sus clases el viejo profesor de latín, Don Amadeo Luco, sin lograr sacarnos una sonrisa, a esas alturas del año , enredados en conjugaciones, desinencias y otras materias inútiles  que la universidad consideraba claves  para la formación docente ).

 

  

 Estoy de acuerdo con el mejoramiento de la gestión directiva ;   una buena gestión directiva siempre lleva adelante acciones  en favor de los aprendizajes , pues los líderes directivos entienden que  ése es el “giro del negocio”  y que  la asistencia social,  la contención emocional , la función  de extensión cultural  y otras que resultan muy comunes a nuestras escuelas y liceos son  estrategias  para  alcanzar las metas y no  fines en sí mismos. Pero hay escasez  de directivos con las competencias para hacer una gestión de alto nivel, especialmente por falta de instancias de formación.  La mayoría de los directores  recién  contratados no cuentan con instancias de inducción , ni de capacitación ni de asistencia técnica , siendo ,paradojalmente, objetos de  exigencias , limitaciones y  desalientos. Ya hay regiones en las que los concursos para directores se están convirtiendo en un problema, principalmente para los municipios, porque no es atractivo ser director en tales condiciones, con  sueldos  que  no guardan  relación con la cantidad de exigencias que tienen hoy.  Hace diez años no había semáforos para designar a las escuelas por los resultados SIMCE,  el MINEDUC  no se atrevía a evaluar a los directores,  los medios no hablaban de bulling  ni hacían alharaca por los bajos resultados internacionales , no existía la ley SEP que le puso, a cambio de dinero, unas metas que resultarán  imposibles de alcanzar, como veremos en dos años más..

  

El diario El Mercurio, de hace un par de semanas, publicó un estudio según el cual los sueldos de los directores oscilan entre un millón y dos millones de pesos. Al igual que cuando se han publicado sueldos de profesores, los datos resultan más generosos que la realidad.  Los sueldos de los directores , en Chile, particularmente en la educación municipalizada, siguen estando por debajo del millón de pesos, líquidos.  Si queremos que alguien lidere con calidad nuestros establecimientos, también deberíamos aspirar a que coma con calidad, se vista con calidad , compre remedios de calidad, etc,  cuestión que no puede hacerse  con esos sueldos. Si un Director debe gestionar el recurso humano a su cargo, debe conducir la planificación estratégica de su establecimiento, debe hacer seguimiento y  evaluación de las actividades planificadas,  debe tomar decisiones  técnicas y financieras ;  si debe representar a su comunidad educativa en la relación con el entorno, debe general redes estratégicas, debe animar a la comunidad en pos del PEI, debe responder por los resultados de la escuela, dando cuenta pública de su gestión,  todo esto con un “foco pedagógico”, no puede ganar menos  de dos millones , sólo así tendrá ganas de hacer lo anterior , estará más comprometido con la gestión escolar, asistirá  a todas la reuniones que le fije su sostenedor , atenderá  los cursos a los que una vez más no llegaron  los profesores y retornará a su casa con cuestiones que no alcanzó a resolver durante el día y que seguirán dándole  vueltas en la cabeza, mientras duerme.

 

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Francisco

 

  

 

 

 

 

 

junio 26 2010

SOCIEDAD Y EDUCACION: NO SE TRATA SOLO DE DINERO

(“Era tan pobre, que no tenía más que dinero” / Joaquín Sabina)

 

 

 

 

Cada vez que nuestro país se mide internacionalmente en  algún  tipo de prueba relacionada con calidad educacional, los medios de comunicación vuelven su mirada a los profesores y  a sus directivos. Si seguimos estando a la cola de los ránkings , –nos dan a entender-  ,se debe a que los primeros no tienen las competencias para enseñar y que los segundos carecen de liderazgo.  Las voces de opinólogos,  políticos y otros expertos en la materia , repetidas como ecos por los medios de comunicación, van por el mismo camino. Los propios padres y los alumnos suelen repetir la fórmula a fuerza de escucharla insistentemente. Después de los lamentos vienen los análisis y, finalmente,  las  acciones remediales  a nivel  de políticas públicas , las que, por lo general, se reducen al  aumento de recursos económicos. El dinero  para educación sigue aumentando , aunque  casi nadie cree   que los resultados mejorarán en el corto plazo.  ¿Es que , acaso, estamos condenados a mantenernos en estos bajos resultados? No lo creo. Chile subirá en el ránking alguna vez, pero  nuestros alumnos  no serán mejores personas debido a un par de puntos más. Esa es la paradoja, pues la  educación no consiste en  saber más, sino en  ser más .

 

El concepto de “buena educación” no puede reducirse  a tener buenos resultados o buenas notas, eso es “pan para hoy, hambre para mañana”. La escuela está centrada en evaluar contenidos  de asignaturas y/o disciplinas concebidas  en la cultura de las transmisión del conocimiento (cuando el conocimiento sólo se encontraba en los libros), pero no  evalúa aprendizajes que tienen que ver con aspectos claves de la formación humana que hoy se requieren  para tener un desarrollo personal, social y laboral más pleno y humano : la creatividad, la perseverancia, la solidaridad, la capacidad de trabajar con otros, el  respeto, la empatía, la resiliencia y otros factores claves del desarrollo no forman parte del currículo de las escuelas, de manera abierta; y si llegan a tener alguna presencia, no se están evaluando porque no revisten mayor interés para las políticas educacionales cuya presión va por el lado de los puntajes del SIMCE , la PSU ,  y quizás cuántas nuevas pruebas internacionales que obedecen a  estándares para obtener recursos de la banca internacional o para ser aceptado en el club de los países desarrollados. De esta manera , y después de un par de décadas, muchos establecimientos han debilitado o simplemente abandonado su rol formativo. Y no es difícil caer en esta actitud, pues resulta cómoda: cualquier persona que se haya dedicado a la educación sabe que  es más difícil hacerse cargo de la formación “integral” de los alumnos  que de  subir algunos puntos  en las pruebas. Quedan, afortunadamente, escuelas y liceos  que  están centrados en la formación de las personas y que, por esa vía, y como consecuencia de ello,  obtienen buenos  resultados “académicos”. Esos son los establecimientos de calidad.

 

  

 

Nadie discute que nuestra sociedad chilena ,  -y también otras -, vive desde hace largo rato  una profunda crisis, pero  cuando evaluamos los logros en educación nos olvidamos de esa crisis. Eso no es justo. Hay una gran incompatibilidad entre lo que esperamos que nos entregue la escuela y lo que estamos construyendo cotidianamente como sociedad  chilena : esperamos que la escuela forme jóvenes  solidarios, pero como sociedad   fomentamos el individualismo ; esperamos que la escuela forme  jóvenes perseverantes, pero fomentamos  la improvisación y el relativismo. Los medios de comunicación  levantan modelos e ídolos desde la farándula y la subcultura y se concertan  para  entregarnos  una imagen país donde todo es idiotez y consumismo, aparte de violencia e impunidad. Hace ya un buen  rato que los padres  están abandonando su rol formativo para no enfrentar a los hijos y corregirlos cuando están actuando indebidamente ¿quién quiere ser  rechazado, criticado  u odiado? ( todos queremos  tener “ buena onda”,  como en el chiste de Coco Legrand  en el que aconseja a los esposos a comportarse siempre “de huevón” para no entrar en conflictos con sus esposas). Por eso  se transa en las familias y se transa en la sociedad,   porque deseamos que sea otro quien corrija  (el profesor, el policía, el juez) , pero estando muy atento para reclamar  contra ellos cuando su corrección nos parezca exagerada  o dura (apoderados reclamando porque algunos profesores son exigentes o dan muchas tareas a sus hijos, vecinos lanzando insultos y piedras a los policías que ha detenido  a un delincuente)  Quedan en libertad personas que son un verdadero peligro, la TV   presenta a los reos de las cárceles como víctimas en programas estelares , las autoridades hacen esfuerzos ridículos para dar la impresión de que todo está bien  , que estamos blindados contra  los males de la economía capitalista , que las pandemias están bajo control en nuestro país, que el transantiago no nos complicó la vida , que la dictadura no  fue para tanto…  Estamos viviendo la metáfora  del vaso medio lleno de manera antojadiza.  Hace rato que nadie pierde en las elecciones ni en las encuestas; allí donde debiéramos ver tristes a los perdedores y sonrientes a los ganadores, vemos a todos celebrando y asegurando que dos más tres son siete ; allí donde debiéramos ver castigo a los culpables de robar, violar o  asesinar, vemos la famosa puerta giratoria. Para qué hablar del fútbol, donde estamos celebrando como histórico un resultado que es el mismo obtenido en el último mundial al que habíamos asistido, dejando de por medio, a diferencia del anterior, un reguero de botellas vacías, asados consumidos a la hora del desayuno, prendas de vestir tricolores y tantas otras cosas para el festín de quienes las  venden y que arrendaron los servicios de los medios de comunicación para que  nos empujaran como  masas hacia las tiendas, supermercados y botillerías.  Al mismo tiempo que ocurre esto, exigimos que la escuela tenga mejores resultados, como si los niños que asisten a ellas vinieran del planeta  Marte y no de los hogares comunes y corrientes de nuestra sociedad. Queremos que los directivos , docentes y auxiliares de la educación hagan el milagro, como si la escuela fuera un “apartheid” y no  sólo una extensión de nuestra  sociedad . Aunque tengamos docentes más competentes, que habrá que tenerlos; y directores líderes, que habrá que tenerlos, el problema no estará resuelto.

 

Hay que poner más recursos, qué duda cabe;  pero no se trata sólo de dinero .   Tenemos que hacernos cargo de lo que nos está pasando como sociedad; es la sociedad la que forma, y la escuela es una especie de caja de resonancia de esa sociedad.. Mientras no revisemos y cambiemos esas normas y prácticas que nos están achatando, todas las reformas educacionales  serán experimentos. Es factible  que en algunos años más todos los establecimientos subvencionados estén por sobre los 250 puntos. Al contar con más dinero podrán hacer más ejercicios para el SIMCE o la PSU,  y sus estudiantes estarán más familiarizados con las contenidos y estructuras de las preguntas; pero no serán, automáticamente, mejores personas, que es el fondo del asunto.  ¿De qué nos vale encumbrarnos en los ránking internacionales si los países vecinos  seguirán  viéndonos como el nuevo rico , prepotente y vulgar ; como una “republiqueta” ?

 

Una reforma en serio, que ponga dinero en la mesa, pero , sobre todo , que ponga el sentido ; un sentido común, no el  de grupos de expertos que jamás han hecho clases ni dirigido escuelas, pero tampoco sólo el de quienes han hecho clases y dirigido escuelas; no el sentido orientado por los medios de comunicación de masas, que jamás han expresado el sentir de las masas , sino lo que sus dueños quieren que sientan las masas. Un SENTIDO COMUN acordado por muchos y diversos actores de nuestra sociedad en una discusión ordenada,  amigable, generosa y transparente que no tiene por qué estar supeditada al gobierno de turno : ése sí que sería un proyecto país para elaborarlo en el bicentenario y ponerlo en ejecución  en las salas de clases:  en nuestras casas, en nuestras calles, en nuestro país.

 

 

 

Francisco Ruiz Burdiles

junio 01 2009

SEP y calidad

“Mi primera lectura de Joaquín Edwards  Bello fue por imposición del profesor de castellano del Liceo.(…) Allí encontré, pese al casi medio siglo de diferencia, una semejanza casi exacta, en rasgos generales, de la situación liceana de 1950 con la de principios de siglo: la pedantería de muchos profesores, el estado de insalubridad  de las salas, la promiscuidad, la enseñanza memorística, la introducción de esquemas mentales importados del exterior, el aburrimiento de soportar materias que se sabían inútiles. La enseñanza es una de las plagas del mundo, como el cáncer o la lepra; es lo antinatural. Los estudios nos embalsaman vivos, nos destruyen el aura americana . Así decía Edwards Bello cuando miraba el liceo de 1900, importado junto al paso de ganso y los cascos prusianos de Alemania,  y así podríamos repetirlo los alumnos del 50. No creo, por lo demás, que la situación haya cambiado mucho en estos últimos tiempos. Siempre se está oyendo hablar de reforma, pero el enfermo sigue igual. Todavía hay alumnos que se suicidan en épocas de exámenes, y otros que podrían volverse locos como el muchacho que en el liceo porteño de tiempos de Edwatds Bello se sube al techo del WC para, antes de ser llevado al nosocomio , señalar: yo soy esporangio primero, rey de los pistalambres y de las culibranquias pentámeras, de los petaloidópilos, del andróceo y del gineceo. Vengo a declarar feroz guerra a los hipotenusios y a los catetófilos, de la crestomancia de Lope, para destruir todas las curcubitáceas con ritmo yámbico y pedúnculo aristolóquico”

 ( Jorge Teillier: Variaciones sobre  obsesiones de  J.E.B. 1968   )

 

 

Al leer el texto de Teillier  pareciera que aquello de  que  “todo tiempo pasado fue mejor” no  se debe aplicar a la educación. Sin duda llevamos mucho tiempo con problemas, incluyendo la época de educación pública, con sus liceos emblemáticos y todo.

Posiblemente la discusión que se está dando en Chile sobre educación se haga más interesante y apasionada cuando nos pongamos de acuerdo en lo que entendemos por CALIDAD. Hasta ahora parece ser que lleva la delantera un concepto asociado a resultados, como antes a contenidos. Eso no  es terrible, pero es insuficiente.  Las frases del muchacho loco citadas en el artículo de Teillier suenan muy parecidas a ciertos términos con los que nuestros estudiantes  deben lidiar en la PSU (anáfora, metonimia, pleonasmo, oxímoron, retruécano).   Será interesante ver cómo evoluciona el concepto de CALIDAD que aplicaremos a la educación en los próximos años, en este proceso de post-reforma que estamos viviendo.

 Mientras tanto la idea  “calidad = resultados” sigue su curso, como si nada. . Miles de establecimientos básicos han terminado de elaborar sus planes de mejoramiento y ya comienzan la etapa de desarrollo con los recursos económicos adicionales que el Ministerio de Educación les ha entregado de acuerdo a la ley SEP  (subvención escolar preferencial),  una ley que nace  originalmente para  establecer una especie de equilibrio entre aquellos establecimientos que concentran a los estudiantes más pobres y aquellos en que se educan los niños con menos problemas . Una ley a la que , de paso,  se le ha torcido un poco la nariz para que sea instrumental al SIMCE ;  así, los primeros están recibiendo  recursos adicionales  por cada niño matriculado de condición “prioritaria” con el compromiso de llevarlo, en no más de cuatro años, a mejores resultados SIMCE .  Son muchos recursos para una vieja aspiración: subir los resultados  de aquellas escuelas que están bajo los 250 puntos; sólo que ahora, por primera vez, las escuelas   deberán responder  en un lapso de 4 años por el uso de estos recursos. Las que no logren subir, podrían desaparecer. 

 Me llama la atención la poca cobertura que ha tenido en los medios la aplicación de la ley SEP  . He advertido más preocupación de los medios por la posibilidad de que otros  profesionales puedan hacer clases en reemplazo de profesores (como si algún abogado, médico, ingeniero u otro iba a cambiar de trabajo para ir a realizar clases  por un valor promedio de tres mil pesos la hora hecha)  que por este proyecto que se está gestando bajo sus narices. La ley SEP  ha puesto  a trabajar a las escuelas en la realización de diagnósticos relacionados con la calidad y velocidad en la lectura y la comprensión lectora, además de  matemática  y aquellos aspectos institucionales o de “gestión” que están impidiendo mejores resultados. Sobre la base de esos diagnósticos cada escuela, por sí misma o con la ayuda de asistencia técnica certificada por el MINEDUC , se ha planteado metas  a 4 años en los puntajes  SIMCE y debe elaborar  anualmente un plan de mejoramiento que incluye desde lápices  y gomas hasta sofisticadas pizarras interactivas , pasando por fotocopiadoras , laboratorios , asistencia técnica, capacitaciones y ayudantes para las salas  de clases.

 Como es habitual, esta ley comenzó a implementarse en las escuelas sin que los profesores la conocieran bien ni supieran las consecuencias de los compromisos firmados por los sostenedores.    Una serie de dificultades técnicas en la plataforma virtual en que se debían consignar los datos ha causado , además, un retraso de  tres meses y ha puesto a prueba una vez más la confianza de los profesores en el MINEDUC.

 El experimento SEP puede dar una sorpresa favorable  respecto de los puntajes, usando menos recursos que  los que se han invertido por décadas en la educación pública y con un seguimiento adecuado y apoyo constante. Los recursos están, y eso puede hacer la diferencia.  Respecto al otro componente de la “calidad”, el que me interesa más, no aparece en la intencionalidad de la ley SEP. Sin embargo  nadie dice que no se pueda incorporar  en estos planes  de mejoramiento con la misma importancia  con que se están comprometiendo  puntajes. Esta es una buena oportunidad para incorporar aspectos valóricos, formativos y recreativos que fortalezcan la autoimagen de niñas y niños  vulnerables; hablo de las expresiones del arte, del deporte, de las acciones sociales y culturales en que se forjan el emprendimiento, la responsabilidad, la perseverancia,  y otros indicadores de la “calidad”.   Ojalá los equipos docentes  a cargo de estos planes  aprovechen bien sus recursos económicos  y los incluyan; no sea cosa que  de manera similar a lo ocurrido en la JEC nos llenemos otra vez de contenidos y al final de todo estemos convencidos de que hemos alcanzado buenos resultados cuando un muchacho nos recite “ yo soy esporangio primero, rey de los pistalambres y de las culibranquias pentámeras, de los petaloidópilos, del andróceo y del gineceo. Vengo a declarar feroz guerra a los hipotenusios y a los catetófilos, de la crestomancia de Lope, para destruir todas las curcubitáceas con ritmo yámbico y pedúnculo aristolóquico

 

Francisco  Ruiz B.