noviembre 07 2010
DE VUELTA A LOS LIDERAZGOS DIRECTIVOS
Como en casi todos los ámbitos de la vida y del conocimiento, vamos y venimos. Lo que hoy es nuevo, mañana será olvidado y pasado mañana nos será propuesto como nuevo. Queda poco por descubrir. A nuestro primer hijo debíamos darle ciertos alimentos, ciertas cremas, ciertos estímulos para un buen desarrollo, según aquel médico. A nuestra hija, un par de años después, según aquella doctora , debíamos darle otros alimentos, otras cremas, otros estímulos , descubiertos recientemente.. Diez años después, con nuestro hijo menor, volvimos a lo que habíamos conocido con el primero , y que un nuevo médico, la industria y las nuevas disciplinas proponían como lo último… Por eso no me extraña que en la educación estemos volviendo la mirada hacia la oficina del Director, después de haberla paseado por la sala de clase y concluir , con resignación, que hay que cerrar la puerta hasta nuevo aviso ; o sea, hasta que tengamos una nueva camada de profesores, mejor preparados, mejor dispuestos y con mejores sueldos. Pero , como diría Don Juan Tenorio, “cuán largo me lo fiáis”. Mientras tanto, y para no seguir igual, viene de vuelta el asunto de los liderazgos directivos.
Hace poco más de una década se hablaba de la gestión directiva como un punto clave para mejorar los resultados de los estudiantes. Algunos estudios hablaban de aumentar hasta en un 10% los resultados gracias a una buena gestión directiva. . Fue la época de los liderazgos, de diferentes tipos, hasta llegar al “distributivo” ; con aquellos talleres para entrenar a equipos, tanto en forma teórica como a través de experiencias de campo, con arneses, piolas, estrategias de sobrevivencia, etc. Pero entonces la “literatura” y la “investigación reciente” , vino a decirnos que la sala de clases era la verdadera “caja negra” de la educación, que el tema del liderazgo no era tan importante como se creía. Aumentó la presión en el área pedagógica; los profesores fueron bombardeados con materiales y nuevas estrategias mientras los evaluaban masivamente y se instalaba la idea de que carecían de competencias; los jefes y miembros de los equipos técnicos también fueron sacudidos y a los directores se les exigió “foco pedagógico”, sin explicarles bien qué significaba eso. Ahora, nuevamente, se escucha hablar, con fuerza, del liderazgo directivo y de su importancia para que la sala de clases sea una experiencia de aprendizajes de calidad. El Ministerio de Educación anunció importantes cifras económicas para destinar a la capacitación de directivos y docentes que quieran prepararse para ejercer cargos directivos. Se habla de una capacitación ligada a la obtención de un grado académico, el que sólo otorgan las universidades. De ser así, volvemos a lo mismo, a más teorías que no mejoran liderazgos y al despilfarro , como si no hubiésemos aprendido que la forma más efectiva para mejorar la práctica docente y la directiva es a través de la asistencia técnica , esa que se realiza en terreno, a mediano y largo plazo, mediante pares que alcanzaron experticia en el ejercicio de esas mismas funciones y que pueden hacer un acompañamiento que saque lo mejor de cada una de las personas asistidas en vez de llenarles la cabeza con literatura o investigaciones recientes (“un día la teoría se fue a bañar, pero se ahogó por falta de práctica”, solía repetirnos en sus clases el viejo profesor de latín, Don Amadeo Luco, sin lograr sacarnos una sonrisa, a esas alturas del año , enredados en conjugaciones, desinencias y otras materias inútiles que la universidad consideraba claves para la formación docente ).
Estoy de acuerdo con el mejoramiento de la gestión directiva ; una buena gestión directiva siempre lleva adelante acciones en favor de los aprendizajes , pues los líderes directivos entienden que ése es el “giro del negocio” y que la asistencia social, la contención emocional , la función de extensión cultural y otras que resultan muy comunes a nuestras escuelas y liceos son estrategias para alcanzar las metas y no fines en sí mismos. Pero hay escasez de directivos con las competencias para hacer una gestión de alto nivel, especialmente por falta de instancias de formación. La mayoría de los directores recién contratados no cuentan con instancias de inducción , ni de capacitación ni de asistencia técnica , siendo ,paradojalmente, objetos de exigencias , limitaciones y desalientos. Ya hay regiones en las que los concursos para directores se están convirtiendo en un problema, principalmente para los municipios, porque no es atractivo ser director en tales condiciones, con sueldos que no guardan relación con la cantidad de exigencias que tienen hoy. Hace diez años no había semáforos para designar a las escuelas por los resultados SIMCE, el MINEDUC no se atrevía a evaluar a los directores, los medios no hablaban de bulling ni hacían alharaca por los bajos resultados internacionales , no existía la ley SEP que le puso, a cambio de dinero, unas metas que resultarán imposibles de alcanzar, como veremos en dos años más..
El diario El Mercurio, de hace un par de semanas, publicó un estudio según el cual los sueldos de los directores oscilan entre un millón y dos millones de pesos. Al igual que cuando se han publicado sueldos de profesores, los datos resultan más generosos que la realidad. Los sueldos de los directores , en Chile, particularmente en la educación municipalizada, siguen estando por debajo del millón de pesos, líquidos. Si queremos que alguien lidere con calidad nuestros establecimientos, también deberíamos aspirar a que coma con calidad, se vista con calidad , compre remedios de calidad, etc, cuestión que no puede hacerse con esos sueldos. Si un Director debe gestionar el recurso humano a su cargo, debe conducir la planificación estratégica de su establecimiento, debe hacer seguimiento y evaluación de las actividades planificadas, debe tomar decisiones técnicas y financieras ; si debe representar a su comunidad educativa en la relación con el entorno, debe general redes estratégicas, debe animar a la comunidad en pos del PEI, debe responder por los resultados de la escuela, dando cuenta pública de su gestión, todo esto con un “foco pedagógico”, no puede ganar menos de dos millones , sólo así tendrá ganas de hacer lo anterior , estará más comprometido con la gestión escolar, asistirá a todas la reuniones que le fije su sostenedor , atenderá los cursos a los que una vez más no llegaron los profesores y retornará a su casa con cuestiones que no alcanzó a resolver durante el día y que seguirán dándole vueltas en la cabeza, mientras duerme.
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Francisco





