Elisa, la de los ojos tristes,
la de las manos blancas, como el pan.
Elisa, la del andar sin prisa,
la del millar de estrellas sobre sí.

Cultivas esperanzas entre tus manos,
esperanzas blancas que se escapan hacia el mar
para navegar y navegar.

¿ Cuánto silencio te vas recogiendo,
Elisa, sin prisa hacia el mar;
cuánta nostalgia anida tu alma
que siento el aliento de tu soledad?

Elisa, no verte es imposible,
y verte es increíble, ¡ qué forma de soñar!

Cobijas golondrinas bajo tus faldas,
golondrinas grises que nunca aprendieron a volar,
y se quedarán, se quedarán.

¿ cuánto silencio te vas recogiendo,
Elisa, sin prisa, hacia el mar;
cuánta nostalgia anida tu alma
que siento el aliento de tu soledad?

( 1978 )