No sabíamos, entonces, a la hora de la aurora,
abrazados y sonrientes, con los ojos transparentes;
no sabíamos, entonces, tan desnudos, tan amantes,
que el mañana acechaba como un náufrago
terrible y solitario.

No sabíamos que un día miraríamos de cerca
tanta muerte, tanta selva,
tanto miedo en las miradas;
no sabíamos que la venganza abunda en nuestra mesa,
que también el traicionero se nos dice compañero.

¡ Ay, amor, qué naufragio tan terrible y solitario; ay, amor!

Si te amo no es por ese olor tan suave que te envuelve,
no es por esos labios rojos ni es por ese andar de prisa
con que vuelcas mi pereza,
ay, amor, si te amo es porque fuimos los primeros,
porque el cielo tan celeste lo creímos tan sincero.

No sabíamos, entonces, taciturnos soñadores
que de nada sirve el vuelo cuando no se tienen alas.
No sabíamos entonces que andaríamos vagando
sin saber si volveremos
a encontrarnos frente a frente en la aurora
frente a frente como entonces,
tan desnudos, tan amantes, tan profundos, tan recientes

¡Ay,  amor, que naufragio tan terrible,
doloroso y solitario, ay amor!

Si te amo no es por ese olor tan suave que te envuelve,
no es por esos labios rojos ni ese andar de prisa
con que vuelcas mi pereza

Ay, amor , si te amo es porque fuimos los primeros
porque el cielo tan celeste lo creímos tan sincero!

( 1985)