Vivo, y el cielo es testigo
de cada mañana, de cada esperanza,
de cada alegría;
testigo también de esta leve agonía.

Vivo aferrado a la vida,
sintiendo en la sangre
el torrente de un río
que fluye fraterno
a la par de otros ríos
haciendo retumbe
en los cauces prohibidos

Vivo enfrentando a la muerte
con esta palabra
con la fantasía
con la viva urgencia de la rebeldía
con el miedo encima de noche y de día

Vivo y laboro porque sea cierto que un día
el hombre se hermane del hombre
y el niño sonría.
Vivo y estoy convencido
que tarde o temprano la hermana alegría
habrá de rompernos la rabia
para dejar de ser utopía

Vivo aferrado a la vida
sintiendo en la sangre
el torrente de un río
que fluye fraterno a la par de otros ríos…

( 1988 )