No es verdad, no existe el arcoiris,
pero siempre añoro su mentira de oro.

Nunca más la luna persiguiendo mi silueta,
los adultos nunca miran hacia el cielo.

Es que ya nunca más
el rincón tibio para soñar
el río claro de la verdad,
el beso tierno:
la eternidad.

No es verdad, jamás dejé de andar a ras de suelo,
pero siempre añoro el rumor del vuelo.

Es que ya nunca más encontraremos ese lugar
el bosque ardido, tu desnudez,
la luna blanca sobre tu piel.

Es que ya nunca más
el rincón tibio para soñar
el río claro de la verdad
el beso tierno, la eternidad.

( 1986 )