Otra vez llueve en el Sur,
otra vez llueve en el Sur.
Todo lo moja el incesante galope
del invierno que se extiende
sobre los bosques,
sobre los tiestos arrumbados
sobre los lomos de los caballos
abandonados en la pradera.
Llueve, llueve
Y en la tormenta de tus muslos
me sumerjo
para que nos caiga
el húmedo relámpago
diseminado del amor
y las goteras espesas sólo sean
cascos desbocados
invadiendo el Sur
Llueve, llueve,
y en la tormenta de tus muslos
me sumerjo
para que nos caiga
el húmedo relámpago diseminado…
( 1986 )