Archivos de diciembre, 2016

30
Dic

El derecho de soñar

   Posted by: francisco   in Sin categoría

En el año 1996, cuando se terminaba el siglo XX   y los videntes   anunciaban  el fin de los tiempos,  Eduardo Galeano  se atrevía a compartirnos  su sueño de un mundo mejor  . ¿Cómo era ese mundo  ?   Los invito a conocerlo , a propósito del nuevo año que se acerca y de mis mejores deseos para cada una y uno de ustedes :

 

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será presidenta de Brasil, y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala, y otra, Perú.

En Argentina, las locas de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: “Festejarás el cuerpo”. El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.


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28
Dic

POEMA DE LOS ULTIMOS TIEMPOS

   Posted by: francisco   in Sin categoría

 

Era el tiempo de mirar en los espejos

Mis desvencijados dientes

Cuando los que amaba buscaban en el cielo

La difusa huella del cometa

 

Era el tiempo en que oía con frecuencia

El viento en el follaje de los bosques

Cuando sin aviso previo recordaba

Los antiguos vericuetos de la miel

Y el olor de los membrillos madurando

En los baúles de mi abuela

 

Era el tiempo en que las flores del aromo

Se desmigajaban patio abajo

Y la ratas dejaban coágulos

En las caderas de las púberes,

El tiempo en que corría a los espejos

Para verme ensangrentados los caninos

espejo

 

 

 

 

11
Dic

FOTO CON FLORES

   Posted by: francisco   in Sin categoría


Se fue aquel tiempo de los hippies,

pero  hoy,

sentado como Buda,

sobre el pasto,

a orillas del río Plegarias,

cierro los ojos

y revivo las flores amarillas

estampadas en la camisa  verde

de mi hermano Mario

 

El río parece que cantara sobre las piedras :

“si te vas de San Francisco 

las flores llorarán”

 

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6
Dic

APOCALIPSIS

   Posted by: francisco   in Sin categoría

               Y he aquí que miré

Y vi que los cerros ardían

Al mismo tiempo oí

A los bosques de Nahuelbuta

Retumbar,

Humeantes,

Guarda

A

B

A

J

O

 

 

 

 

 

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