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Francisco Ruiz Burdiles » 2015 » febrero

Archivos de febrero, 2015

23
Feb

UN OLOR A HUMEDAD Y ESPESURA

   Posted by: francisco   in Sin categoría

“Hay pequeñitos espacios

como estaciones antiguas

donde los trenes dejaron para siempre

un olor a humedad y espesura

un silbato de lobos

despedazándose en el eco “

(Espacios, en :  DE CUANDO MIRABAMOS)

Después de varios años en Santiago , y viajando constantemente al Norte desértico, he vivido una especie de “fiesta del verdor”, desde Contulmo hasta Lonquimay. Este último pueblo era punta de rieles el año que lo conocí. Mi hermano Fernando  nos tomó una foto a Raquel y a mí afirmados en una cerca. Entonces no pasábamos de los 25 y yo aparezco  reclinado en ella, muy confiado, mientras ella  aparece casi protectora.

lonquimay

Quiso el destino que de nuevo fuera Fernando quien nos tomara una foto ahora, casi 35 años después,   pero  donde  parece que  fuera ella quien descansa en mí : las imágenes no siempre cuentan las historias como han sido.

linquimay

MANZANAR tiene una estación  de ferrocarril maravillosa, que han intentado conservar como parte del patrimonio cultural y como testimonio de una época floreciente . cuando la zona bullía en un movimiento incesante de carga y descarga de maderas, animales, mercaderías y pasajeros al ritmo incesante de las locomotoras a vapor  y los pitazos que soltaban los maquinistas , algunos en clave para que sólo pudieran decifrarlos las enamoradas de cada ramal   .Un tiempo de frenesí, cuando las cuadrillas de trabajadores abrieron a puro ñeque  esa obra monumental que se llama túnel las raíces y que buscaba conectar a Chile con Argentina a través del paso fronterizo     PINO HACHADO.  Todo quedó en nada y después ya saben lo que pasó,  alguien dio la orden de desmantelar  el ferrocarril y dejar que el transporte  de buses y camiones  resolviera la necesidad:  “el mercado es cruel”, dijo alguien .

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Otras estaciones  de la zona, todavía en pie, permiten   caminar con nostalgia por sus andenes. ¿Hay algo más nostálgico que un andén semidesierto?  Recuerdo que en Curanilahue muchas personas iban de paseo a la estación   a la hora en que salía o llegaba el tren.  A  veces no tenían a quién ir a despedir o a recibir, pero iban, en una especie de romería,  y paseaban  o se sentaban  en unas bancas de madera y fierro  en el andén,  tal como lo hizo, en su apogeo, nuestro querido poeta Jorge Teillier:

Con un amigo espero la pasada

del Expreso de las 23,15

ese tren fugaz como botella de vino

en manos de mi amigo y yo.

(…)

mi amigo habla de una muchacha

a la que espera ver a la pasada del Expreso.

Yo no espero ver

sino esas sombras que recorren los cercos

No espero escuchar sino esos pasos

que vienen desde el aserradero incendiado.

No espero ver sino los pedazos de botella

que la luna hace brillar entre los rieles,

y no espero oír

sino los maullidos del gato perdido entre los geranios

llenos de hollín

que cuidara la hija enferma del guardacruzadas”.

 en : Los Trenes de la Noche

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Pero el color del viaje fue el verde, siempre el verde , en sus distintos tonos,como recién florecidos en la huerta;  y  el sonido fue el de las aguas , corriendo  atolondaradamente entre las piedras y las raíces, yéndose vertientes abajo, formando caudales  inmensos  que saltaban desde gran altura hacia los pozones y los ríos ;  el agua, cantando a todo pulmón, cruzando sombras y  trigales. De regreso, sin embargo, el fuego venía pisándonos los talones , comiéndose  los bosques y matorrales para vomitarlos después con un olor a chamusquina.

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Un viaje breve como para “mojarse los pies”, habría dicho mi viejo cuando  las vacaciones ya se terminaban  y no habíamos salido de la casa ; un viaje que me obliga a releer RANQUIL, de Eduardo Lomboy,  novela sobre uno de los últimos levantamientos en armas de campesinos pobres y mapuches  de Lonquimay y alrededores que terminó con una matanza por parte del Estado chileno en 1935.  Casi obsesionado por la lectura de aquella novela, que coincidió con mi primera visita al lugar, presioné a nuestro anfitrión, Don Raúl Catalán , para que me llevara a conocer los lugares mencionados en la novela y me contactara con algunos ancianos que habían sido protagonistas de los hechos. Así fue, pero no sé adónde fueron a dar los manuscritos de las entrevistas y mis notas.  Precisamente  a esos lugares voy caminando, en esta foto, junto a mis padres, a fines de los ’70.

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17
Feb

EL ABORTO Y EL ALBOROTO DEL GALLINERO (***)

   Posted by: francisco   in Sin categoría

(***) Publicado el 20 enero, 2015 por Pepe en http://elcatalejodelpepe.eccla.net/

El cura claretiano , Agustín Cabré, fue párroco en Curanilahue en los años ochenta. Fui uno de sus colaboradores en el trabajo social que llevó a cabo su congregación. Durante años escribimos en el boletín PEHUEN;  también publicamos colectivamente un libro de cuentos llamado LLUVIAS Y SEQUIAS DE UN PUEBLO IMAGINARIO.  Incansable, sigue escribiendo en distintos formatos, uno de ellos es su blog “El Catalejo del  Pepe”. De allí tomé este artículo sobre el aborto para contribuir al debate que se está llevando a cabo. De paso les dejo la dirección del blog para que lo visiten y conozcan  la mirada crítica y la pluma aguda de este buen amigo y maestro.

 

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De nuevo se empieza a alborotar el gallinero nacional con el tema de la despenalización del aborto en tres situaciones extremas: violación, feto inviable y riesgo de vida de la madre. Lo extraño del caso es que las mismas gallinas que hoy cacarean estuvieron mudas y sin aleteos durante la dictadura militar, tiempo en que era legal el llamado aborto terapéutico en Chile. Ni la derecha, ni las iglesias, ni los gurúes de la tradición conservadora dijeron algo fuerte por esa realidad.

Ahora salen a rasgar vestiduras ante la posibilidad (y la necesidad) de legislar a favor de la vida pero teniendo en cuenta situaciones límite que se reducen a las tres causales ya dichas. Se dice que al enfrentar el tema se corre el riesgo de abrir la puerta a otras causales menores que harían abuso de la ley. Lo que no se dice es que hay una realidad perversa que lleva a la práctica de abortos con medios primitivos, al margen de todo control profesional, o también de un modo oculto, disfrazado con otras patologías, atendido por clínicas y médicos que piden sumas suculentas por el “servicio”. Es lo que señaló la ex ministro de salud, un día antes de presentar su renuncia debido a la presión mediática por sus declaraciones.
Hay que recordar que el aborto estuvo prohibido absolutamente en Chile a partir de 1875 cuando se insertó la medida en la legislación oficial. En 1931, durante la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo se liberalizó el tema y se introdujeron a la Ley excepciones que permitían el llamado aborto terapéutico en determinados casos. Así se mantuvo, sin que nadie hiciera mucho escándalo, durante los gobiernos radicales, el segundo mandato de Ibáñez ya convertido en escoba democrática, el gobierno derechista de Jorge Alessandri, del democristiano Eduardo Frei Montalva, del socialista Salvador Allende y durante los 17 largos años de la dictadura derechista-militar de Pinochet. No existieron los abusos colosales que temen hoy día los defensores de la penalización.
Al finalizar la dictadura, en la oscuridad de las medidas tomadas por una autoridad en la que existía un solo poder del Estado, el Ejecutivo, ya que el poder judicial estaba sometido y el poder legislativo borrado “hasta nueva orden”, se dictó el término del aborto terapéutico. Se dice que fue una medida cocinada entre el obispo Jorge Medina y su amigo el almirante José Toribio Merino.
Habría que revisar la validez de esas ordenanzas para un país que no contaba con los instrumentos jurídicos ni institucionales. También la validez de las “leyes secretas” y todo lo realizado “manu militari” durante los años turbios de Pinochet. No se ha hecho, y hacerlo significaría un revuelo monumental ya que han pasado 25 años desde el regreso de la democracia. Ha sido extraño que en todos estos años se haya aceptado como normal una legislación y un estado de cosas absolutamente anormal en nuestra vida ciudadana. La Constitución de la dictadura ha seguido rigiendo la vida de los chilenos y solamente se lehan colocado algunos parches democráticos. En el fondo, sigue imperando el criterio mercantil, conservador y militarista que le dio origen.
Pero el hecho es que el tema del aborto se está poniendo ahora de nuevo sobre la mesa de las discusiones y hoy día aparecen voces, cloqueos y cacareos que no se habían escuchado en tantos años. Salen a la cancha los que llevan pancartas defendiendo el derecho a nacer, y quienes se pintan slogans en la barriga: “aquí mando yo”, “no queremos rosarios en nuestros ovarios”.
Es de esperar que entre tanta chimuchina triunfe el valor de la vida a la que todos tenemos derecho. La mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero no tiene derecho a decidir sobre el cuerpo de otro. La vida es un regalo que se da para que sea cuidado, no asesinado. Pero ¿cuándo un nuevo ser es tal al entrar en la gran corriente de la vida humana? Ahí está el punto de discusión. Aquí la ciencia médica, más que el ropaje jurídico, o la planificación política, o el poder religioso, es quien tiene la palabra.