CON MI VELA AMARILLA Y MI PROA EMPARCHADA


«Hoy te quiero cantar más allá de donde ha de llegar la  canción…» (S. Rodríguez)

Querido flaco: hace tiempo que andabas por mi cabeza y mi sangre dando vueltas. Vueltas cortas y vueltas largas ; vueltas rápidas y vueltas lentas… a veces te quedabas detenido, como a merced de un viento que nunca llegaba,  y después volvías a moverte, inquieto . Así te movías  también en tu pequeño  velero por la laguna de San Pedro o por la bahía de Talcahuano, como en esta foto del diario El Sur que me mandó Mario, hace apenas tres años, cuando empuñabas el timón con rumbo fijo hacia el futuro. No hablemos de lo que pasó después ; como tú eres un lector extraordinario , conoces bien  esa historia  en la que   Gregorio Samsa se despierta de un sueño rutinario para precipitarse  en una pesadilla que nunca terminaba.  Lo de Samsa no fue nada al lado de tu pesadilla, ciertamente ;  por eso andabas dando vueltas por mi sangre y mi cabeza, como te estaba contando.  Pero , al cabo,  todo terminó. Fue como si tus últimas bocanadas hubieran convocado el viento para que las velas de tu nave otra vez se inflaran y pusieras la proa de tu embarcación ligera hacia una orilla nueva y más lejana.  Puedo arreglar un poco las cosas  con las palabras y decir que me senté en la arena y pude ver cómo la nave desaparecía en el horizonte mientras el sol de la tarde reflejaba sus rayos en el velamen y en tus lentes oscuros de navegante. Pero sólo puedo arregarlas  un poco, que no se  me pida más.

Querido flaco ; vamos a hacer de cuentas que te fuiste en uno de esos viajes largos que hacías cuando éramos jóvenes y empezabas a despedirte  en la cocina. Te seguíamos hasta el portón del huerto para verte desaparecer por la avenida Las Margaritas agitando un brazo mientras con el otro te colgabas del hombro una bolsa de marinero. Hagamos de cuentas que  retornarás y andarás alegre por la casa , persiguiéndonos con  historias de selvas y ciudades, de montañas y ríos, de alimentos naturales , de plantas y otras cosas… Mientras tanto estaremos atentos a tu regreso;  te reconoceremos en el ruido de la cerradura, en la quejumbre del piso de madera o en el ladrido del perro : te lo prometo.

 

Pasarán estos días como pasan

Todos los días malos de la vida

Amainarán los vientos que te arrasan

Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido

Lo que ayer se perdió será encontrado

El sol será sin mancha concebido

y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido

anegado sin brújula y perdido

llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá : ¿Qué no lo sabes?

El mismo viento que rompió tus naves

es el que hace volar a las gaviotas

(OSCAR HANN : El Doliente )


2 respuestas a “CON MI VELA AMARILLA Y MI PROA EMPARCHADA”

  1. Si Flaquito, nos veremos de nuevo, pero mientras tanto tu estas gozando del Padre y tus padres, una vez más te nos has adelantado, como lo hiciste con la medicina alternativa, la alimentación saludable, los deportes extremos y tantas cosas, gracias cuñadito port el cariño que me entregaste, te quiero mucho

  2. Un año de edad nos separaba, pero siempre caminaste por lugares especiales, difíciles de seguir. Hiciste tu vida a tu manera, con ideales mas claros que los míos, con una visión del mundo, de la vida, de Dios que la forjaste con tu autoformación que te llevó a ser un ser culto, fuiste mi guía n los estudios medios y universitarios, simpre admiré tu fortaleza espiritual, principios y hasta tu tozudez cuando no estabas de acuerdo con algo, es que cualquier viento no te cambiaba el rumbo.
    Me llevaste al deporte, fuimos a la Ymca, al club de montañismo de la UDEC, no te seguí en el Karate, ni en el Velerismo.
    Cuando me sacabas a correr por los huertos, yo daba una vueltas y tu tres, yo vivía el día a día y tu tenías metas claras, estudiabas. recuerdo la profesora «La garza» me decía …»Usted no se parece a su hermano, el es de puros 7″. Así el año de edad que al nacer nos distanciaba fue aumentando y tu te encargaste que como en la ley de la relatividad de Einstein » Distancia – Tiempo» tomaras la delantera y ya en la universidad estabas por allá.. compartimos estudios de ingeniera electrónica, los laboratorios de química inorgánica, la física cuántica, la ley del calor, las integrales, las derivadas el cálculo diferencial fueron una mala experiencia para dos huasos de curanilahue que intentaron dominar las matemáticas y la electrónica sin tener una base formativa en ese campo.
    Un duro golpe obliga a buscarle un sentido a la vida, te entusiasmaste con las investigaciones en medicina del doctor Casanova en Perú.. y como no si hace 35 años atrás tu experimentaste con celulas madres en animales y aprendiste a curar dolencias con MEDICINA NATURAL, en uno de tus venidas a San pedro, me curaste de un cálculo a la vesícula que tenía listo para operación..con aceite de oliva y un colador, logré botar por la uretra cálculos biliares y problema solucionado.
    Para ese entonces ya te consideraba el Doctor Ruiz. El amor te trajo de regreso y formaste tu familia. La capital fue tu maestra en la joyería y como siempre fuiste busquilla, formaste tu negocio Goldenlar, recuerdo cuando te ampliaste a dos negocios en la galería de los joyeros, me hiciste una oferta y me fui a trabajar contigo, luego de unos meses en aprender el rodaje del negocio, me enviaste cagando a conce por que me enredé con una mina de Renca. Por otro lado te encantaba que te contara mis aventuras..como aquella vez que se me juntaron dos damas en la casa de mi papá en curanilahue, y gracia a la puerta de escape del negocio de perrín me salvé tu sabes los detalles, o aquella história de película que me tocó vivir con el taxista y las dos hermanas, esa te la conté una diez veces y te reías como cabro chico. Sin duda mi abuelo Pancho se apretaría la guata riendose por nuestras hazañas, como si estuviéramos capacitándonos en la cueva del chivato…diría «las mas lindas son pal yugoslavo y las roñosas son pal nani.
    Inolvidable fue el viaje a la cordillera nahuelbuta en busca de oro, compraste derechos subsuelo aurificas, contrataste retroexcavadora, semanas y meses trabajando con palas, vasijas, tamiz, cuarzo circa sedimentos, ríos y hacia donde cargan los cerros…de todo aquello aprendí junto a ti.
    Para no abusar de este espacio, recordaré como última cosa entre tantas nuestro viaje a la Patagonia a Tierra del fuego, eras un maestro dando cátedras en cada lugar, allí estaba la historia del oro, ruffin, y una enorme maquina abandonada, parece que te veo entre la cinta transportadora explicando que allí se separaba por densidad de material el oro de otros metales. fueron días en que se acrecentó nuestra hermandad para ese entonces ya no eras un año mayor que yo, eras mucho mayor. Leo donde estés estarás mejor que los dos últimos años, me daba mucha pena ver que tu cabeza esta buena, pero tus músculos no respondían a tus ganas de moverte, la última semana te abrasé, acaricié tu cara, tu pelo, lloramos y sonreímos, te comunicabas solo con tus ojos, abriéndolos o cerrándolos en forma afirmativa… y luego de tu último respiro alcancé a llegar para vestirte con tu terno del casamiento y acomodar tu cuerpo un poco en tu viaje más largo y darte muchos muchos besos hermano querido, pronto nos encontraremos nuevamente y me contarás tus andanzas de este espacio-tiempo nuevo.

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