Archivos de 2010

24
Dic

2010

   Posted by: francisco   in Sin categoría

Este no fue un buen año
Ni siquiera para las palabras.
No vinieron nunca a plena luz del día :
Llegaron de noche y  se arrastraron
Culebreando hasta  mi boca Y salieron generosas
Por las lenguas encantadas de esos gatos
Y caballos que me hablaban hasta el amanecer
Precisas y elocuentes las palabras
Pero al despertarme ya no estaban
Y era como si jamás hubieran sido.

Este no fue un buen año
Personas a las que amé murieron
Y otras morirán irremediablemente
Agreguemos que a veces no me quedó otra cosa
Que escupir mi propia sangre
Y que en la estación del Metro estuve
Varias veces a punto de desmayarme.
(Para qué hablar de aquella mañana
Cuando me perdí en el bosque
Y fue como si todo hubiera oscurecido
Y detrás de cada árbol me acechara un asesino)

Este no fue un buen año
No tuve a quién enviar tarjetas con mis sentimientos
Y sólo recibí correos con cadenas y palabras de desconocidos
Y eso que reviso a diario mi correspondencia
Esperando algo impreciso que me vuelque
O me devuelva la emoción.

Este no fue un buen año
Mi perro fue severamente mordido
Por el león amaestrado de un pequeño circo familiar
Instalado en el barrio donde vivo
Y protegido por los niños que a cambio de monedas
O paquetes de fideos robados a sus madres
Ven a diario las piruetas del león,
La cabra montañesa y el enano verde
Faltando a clases bajo la mirada cómplice
De sus profesores

3
Dic

CANCION DE LA NIÑEZ (…y otras canciones)

   Posted by: francisco   in Sin categoría

 

 

 

 

CANCION

No es verdad,

no existe el arcoiris,

pero siempre añoro

su mentira de oro

 

 

 

OTRAS CANCIONES

 

          UNO

Cuando es invierno

y la lluvia moja

el calendario

de los pies

hasta diciembre,

daría todo porque estuvieras

donde terminan

 mis palabras.

 DOS

Si alguna vez

una palabra tuya,

un gesto

o una mirada de melancolía;

si alguna vez tu risa,

me hubiese arrojado al abismo

de tu amor

como un acróbata suicida

                 TRES

En aquellos días

yo te amaba en secreto,

pacientemente

espiaba tus pasos

hasta que al fin

me paré frente a tu corazón

y murmuré mis últimas palabras

                       CUATRO

De esta risa detenida

de estos besos moribundos

de estos cuerpos desnudos

a la luz del sol

no me quedará sino la sed

de conocer la felicidad

               CINCO

Debajo de los eucaliptus

los amantes beben sus labios.

Encima de los eucaliptus

el viento reparte otro vereano.

                       SEIS

Si acaso un beso tuyo cerrara mis párpados

Siacaso una palabra mía tocara a tu oído

10
Nov

MODERNIDAD

   Posted by: francisco   in Sin categoría

 

Ahora las muchachas visten jeans

y poleras ajustadas.

Sin sostenes caminan por aquí,

balanceando alegres

sus redondos pechos.

Y uno puede mirarlas

directamente a los pezones

 sin ruborizarse.

Zumba el aire caliente del verano

y en el árbol los insectos

chupan persistentes

 el dulzor de las cerezas.

Así es la vida aquí,

ahora ;

y uno mira todo ,

 más viejo

y menos pudoroso.

(De: El Convoy del insomnio)

26
Oct

HUELLAS

   Posted by: francisco   in Sin categoría

Dejas una huella de arcoiris

Como el surco que en su fuga

Abre el vuelo de la mariposa

Huella dolorosa

Como la llovizna

Sobre el río

El puente y los paraguas

Dejas una huella interminable

Como el silbo de las aves

Repitiendo tu sonrisa

En la pradera

(En : DE CUANDO MIRABAMOS)

9
Oct

Genealogías

   Posted by: francisco   in Sin categoría

Mi hermano despierta sobresaltado

en la madrugada del invierno

y oye el roce de unos pies

arrastrándose  sobre la alfombra.

Abre sus ojos

enel momento justo

en que cruza el pasillo en tinieblas

la  figura de su padre viudo

envuelto en su vieja bata  gris.

Lo escucha mascullar maldiciones

mientras busca a tientas un  alfiler de gancho

que le sostenga los calzoncillos

cada vez más sueltos

que en el insomnio de la noche

se le enredaron en las piernas

haciéndole perder la calma.

“Maldita prenda”, le escucha  decir mi hermano,

que se levanta somnoliento,

le hace un nudo ciego en la pretina

y lo manda de vuelta al dormitorio

con una leve palmada en el trasero

antes de que el frío los congele

en ese viejo caserón vacío.

Mientras bebe una copa de vino

para conciliar el sueño,

mi hermano  me escribe una carta :

“He vuelto a soñar con nuestro padre muerto”.