Archivos de 2009

24
Oct

Antología de la plenitud (III)

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

araucaria.jpgCon esta breve antología cierro el ciclo de tres capítulos en los que me animé a compartir  poetas, poetisas  y poesía. Esta última selección incluye sólo autore nacionales,  coetáneos y más jóvenes.

La Loba (Carmen Berenguer) 

De dónde esta mueca
Esta boca este rostro
Esta máscara este abrigo
De dónde esta locura
De acompañarte por las noches
Con este negro y este rojo
Esta bufanda que es una bufonada
Y esta vitrina que devuelve esta pirueta
Esta artesanal pinta hecha a la medida.
Y esta lengua de loba despistada
Que te lame

Origen del silbo (Bernardo González K.)

Mis sueños brotan de las míseras piedras
que pisan los ganados y las horas secas
– el aire es una canción sin voz
sendero agreste que viene por el valle
cuando el atardecer es un prodigio –
Así, lento, palpo la primera inocencia
niña de tus ojos, la sabiduría del hueso
la vieja sencillez de las cosas usadas
porque no todo yace en la lujuria ni
en las despiadadas fauces del capullo
Necesaria es la piel y el sudor y la sangre
para que ahí navegue la preciosa mentira
de sentirnos carozo en el perfume, ay
pero, aves de paso, dejamos el vacío
lleno de algo: un silbo, acaso otra palabra

Porque soy la fuerza de lo innombrado (Elicura Huichailaf)

He soñado en la Luna creciente
-dice
y he trabajado los campos
Antes que las palabras
y que las flores fui
(y más lejos)
Para mis hijas construyo
la casa de plata
mientras con el cabello
al viento
cabalgo sobre el arco iris
Soy el agua que corre
Dormido va el mar en mí
y despierta la montaña
Porque soy la fuerza
de lo innombrado, dice
corona del sol: Tu canto

Mudanza (Alejandro Zambra)

Me dijeron que avisara treinta días
Antes me dijeron que avisara treinta
Veces al menos me dijeron que al
Menos avisara treinta veces y que
En días como estos no se debe
-no se puede –trabajar. Que me fuera ,
Que dos cuadras más abajo preguntara
Si quedaba sopa para uno si quedaba media
Botella para uno me dijeron que a medias
Quedaba una botella
Y tenían razón:
Si te gusta te gusta
Si no te gusta no te gusta no más
Me dijeron que tenían razón y tenían razón:
Ella es débil y blanca tú eres
Pobremente oscuro y eso es todo cuanto hay
No en el fondo sino encima de la cama
Cuando besas y te besa.

La jaula de la sentencia (Javier Bello)

Cuídate de los viajes, hijo mío,
cuídate de los viajes y de los trenes
y del tambaleo de los barcos en la batalla del amanecer.

Cuídate de los trenes
y de la tierra donde baila sepultada una llama,
cuídate de los barcos y de los fuegos fatuos
como escondes tus rodillas del tormento de la tempestad.

Nunca entenderás el recorrido de los animales
por las veredas y los parques,
los animales malos que se comen la sed.
Nunca entenderás los ojos de los perros
que desaparecen tras el silbido de los cazadores.
No me digas que no has visto
los animales negros que tienen cara de anciano.
No me digas que no has visto
los caballos cansados que cruzan con sus patas la verdad.

Ten cuidado de los viajes,
ten cuidado de los trenes y de las potencias malignas
y de perderte entre tus propias aguas.

No dejes tu sombrero fuera de la casa,
no dejes tus guantes lejos del amanecer,
porque las hormigas te golpearán con sus antenas hasta causarte daño,
porque las piedras arderán en tus zapatos negros,
para que aprendas a no jugar con las líneas de tus manos,
para que recuerdes, hijo mío,
que el norte de las brújulas se come la cabeza de tu propio animal.

Cuídate de los viajes,
cuídate de los viajes y de los trenes
y del tambaleo de los barcos en los mares sin ley,
porque en los viajes va la muerte hablándote al oído,
porque en los trenes va la muerte sentada
y en los barcos va la muerte de pie.

Si fuese la Judía (Damsi Figueroa)

Si fuese la judía
Abriría las puertas de la ciudad
de un soplo
Soportaría la injuria del cautiverio
Viuda y virgen sería
A la vez
Devoradora de ejércitos
Y le bastaría ser hombre
para caminar erguida sobre sus muertos
Pero a la judía
le bastó ser mujer
para beber en exceso
para comer en exceso
y pasear por los sueños desnudos
de los asirios
Inventiva solitaria
Amamantadora universal
Razón del tiempo y de la historia
Si fuese la judía
Levantaría con su belleza
Los templos caídos de la Tierra
Cortaría la cabeza de Holofernes
para saltar a la luz
desde su cueva
Pero es Judith la que espera
por el espejo encorvado de su destino
Nuestra Judith aún no está bendita
y envejece a la par
de los cortejos de Eleofonte
El tejedor de cantos opacos
como el aura
de su propio culo reseco.

Las Que No Somos Santas (Zulema Retamal)
Las que no somos santas
Quemamos las naves
Sin golpes de pecho
En la plaza del pueblo
No comulgamos
Ruedas de carreta
Ni acarreamos el agua
Para el propio molino.
Miramos debajo del agua
Por el ojo de la cerradura
Y por el ojo de buey
Pero no pasamos
Tan fácilmente como el camello
Por el ojo de la aguja

CISNES DE RAUQUEMO  (Jaine Huenún)

Buscábamos hierbas medicinales en la pampa
(limpiaplata y poleo, yerbabuena y llantén).
El sol era violeta, se escarchaban los pastos.
Bajaba el Rahue oscuro, ya sin lumbre de peces.

Oímos mugir vacas perdidas en la Vega,
y el ruido de un tractor camino a Cancha Larga.
Llegamos hasta el río y pedimos balseo,
un bote se acercó silencioso a nosotros.

Nos hablaron bajito y nos dieron garrotes,
y unos tragos de pisco para aguantar el frío.
Nadamos muy ligero para no acalambrarnos.
La neblina cerraba la vista de la orilla.

En medio del junquillo dos cuerpos de agua dulce,
blancos como dos lunas en la noche del agua,
doblaron sus dos cuellos de limpia plata rotos,
esquivando sin fuerza los golpes y el torrente.

Cada uno tomó un ave de la cola o las patas
y remontó hacia el bote oculto entre los árboles.
Los hombres encendieron sus linternas de caza
y arrojaron en saco las presas malheridas.

Nos marchamos borrachos, emplumados de muerte,
cantando unas rancheras y orinando en el viento.
En mitad de la pampa nos quedamos dormidos,
cubriéndonos de escarcha, de hierba y maleficios

Los ojos de la noche (Carmen García)

Con este mismo monstruo soñaron las niñas
la habitación del silencio, los dientes del cangrejo
la rabia cuando orinábamos desnudas sobre la loza blanca
secretas tras el parpadeo de los que nunca nos vieron.
Estuvimos ahí, las lombrices aparecían bajo tierra
y la jaula era ausencia en el fondo del jardín.
Estuvimos ahí, ocultas en los rincones de la casa
tras los muebles, bajo los árboles
comimos la misma miel que los pájaros
en conversación agitada con el viento
con tenues madres que piaban por sus hijos.
Nosotras, elegidas por una mano mayor
para cargar con los ojos de la noche
los huevos rotos de los pájaros

24
Sep

ANTOLOGIA DE LA ADULTEZ (II parte)

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

caballo-2.jpg 

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan
fuertes…¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;
como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma…
¡Yo no sé!

Son pocos; pero son…
Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de
bárbaros Atilas;
o lo heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas
de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el
Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos
son las crepitaciones de algún pan
que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro
nos dan una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,
como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida,
tan fuertes… ¡Yo no sé!

César Vallejo

HAGAMOS UN TRATO

Compañera
usted sabe
que puede contar conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro,
a pesar de la veta
o tal vez porque existe,
usted puede contar conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera,
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar
con usted,
y es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco,
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti

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17
Sep

Antología de la niñez ( I )

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

Oler las floresEsta es una antología con las poesías que  fui encontrando en las distintas etapas de mi vida y que me llevaron a cultivar esta expresión artística como una de las mejores armas para combatir la sobrevivencia. Ya sea por la musicalidad, al comienzo, como por las formas y las imágenes, después;  estas poesías son parte de mi identidad literaria.
He querido compartirlas en tres ediciones; la primera tiene que ver con aquellas que llamaron mi atención en mi niñez-adolescencia;  la segunda , en mi  juventud-adultez;  y la tercera , en mi plena madurez. Toda antología es un ejercicio egoísta , ésta también, pero puede ser que encuentren versos perdidos o se animen a conocer otros. Feliz lectura.

YO VOY SOÑANDO CAMINOS

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
“la espina de una pasión;
“logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
“quién te pudiera sentir
“en el corazón clavada
(Antonio Machado)

MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO


Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrella clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Antonio Torres Heredia.
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias
Hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.

Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
¡Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.

Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir
(Federico García Lorca)
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4
Ago

Tantas estaciones

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

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Suben en Tobalaba.

Ella  reclina  su cuerpo en el pecho de  él.

El la abraza desde atrás

y huele su  pelo recién lavado .

El vagón da un pequeño salto y se detiene.

Ella juega a caerse y se hunde  más en él.

El inclina su cabeza para besar su fino cuello.

Ella siente cosquillas y se revuelve.

La puerta se abre y entran cientos de personas.

Ella abre su boca ,  después abre los ojos y no lo puede creer.

Ahora  cubre su boca con ambas manos.

Estira los brazos y acoge en ellos

a una joven que no ha visto en años.

Se toman de las manos e intercambian direcciones .

El la sujeta por los hombros , desde atrás,

y mira  aquello  con  gozosa indiferencia

(Como si estuviera echado en la cama minutos después del amor )

La música me llega nítida a través del auricular

ahora que el tren se ha detenido y la joven baja

en la estación siguiente , haciendo adioses y lanzando besos.

Es una melodía de juventud.

Es una melodía  de nuestra juventud

que me traiciona y me hace

entrelazar los dedos  en tu pelo humedecido,

me hace besar tu barbilla fresca 

recién bañada en agua de rosas,

me hace besar tu fino cuello

mientras derramas tu cuerpo en el mío

cada vez que frena el tren.

Y así seguimos, muertos de la risa,

hasta la Estación Central,  donde bajamos abrazados

y me muestras , apuntando con tu dedo,

al  tipo del pasillo que no nos quitó la vista de encima

durante  tantas estaciones;

ese tipo que ahora  se  desliza por  el centro

del vagón semivacío

buscando un asiento donde  descansar

y escuchar en paz sus melodías.

12
Jun

FABULA DEL PEREGRINO

   Posted by: ferruiz   in Sin categoría

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Este era un hombre extraño.

Vino caminando por la playa
bajo la luz de la luna.
Me dijo “spunitaki”,
que quiere decir “yo busco mi propia orilla”.

Ocurrió durante el verano,
cuando el mar es de espumas
y la luna de neón.

Entonces fue cuando cruzó aquel potro,
veloz y hermoso, con una estrella en la frente.
Sobre la arena hubo  una estela deshaciéndose.

Y el hombre pronunció: “quiero ir al spunitaki
Montado en ese potro”
“Es un caballo-Cristo”, le dije,
sólo puede montarlo un niño.

Después le advertí del viaje:
Que nunca más el sol,  sino la oscura luz, 
definitiva y pálida.
Pero ya cabalgaba y , a la distancia,
me gritó en su lengua extraña
“gracias, hermano”.

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(en memoria de Ignazo)

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